El fenómeno actual de gurús que te venden el camino al éxito, mostrándote un modelo a imitar, una forma de vivir y hasta los pasos que tenés que seguir para lograr convertirte en tu mejor versión, son el lugar perfecto de muchos jóvenes (y no tan jóvenes) en el que proyectan su necesidad de padre.
Una necesidad que surge de carencias, negligencias, ausencias o de un padre abatido o fracasado que no ha logrado transmitir un orden y sentido a la vida.
Estos jóvenes no es que quieran un padre literalmente, sino que están inmersos de forma inconsciente en una búsqueda de alguien que cumpla la función que el suyo no logró cumplir: fuente de guía, orientación, admiración, valor, orden y sentido.
La "búsqueda del padre” se ve de muchas formas. Hay quienes proyectan esa necesidad en la pareja, en figuras de autoridad o hasta en instituciones. La “deuda” simbólica que el padre dejó cala tan hondo que el vacío se necesita completar de otras maneras y muchas de estas no son emocionalmente saludables.


